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Antecedentes
históricos del cigarrillo
La planta del tabaco
¿De qué está hecho
el cigarrillo?
El acto de fumar
La adicción a la nicotina :
"Neurobiología de la adicción"
"Yo puedo dejar
de fumar"
Los mandatos sociales :¿Por qué fumamos?
- ¿Qué consecuencias trae fumar?
Las Enfermedades
El cigarrillo y la enfermedad pulmonar
El cigarrillo y la enfermedad cardiovasculares
El cigarrillo y su relación con el cáncer
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- Otros efectos nocivos del cigarrillo
La pérdida de la salud y belleza
Otros daños
- ¿Por qué hay que luchar contra el tabaquismo?
Día mundial sin tabaco
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Aires
La importancia de la prevención
Staff
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Suicida por elección
La mayoría de las muertes causadas por el tabaco son debidas al
cáncer de pulmón. El resto de las muertes son el resultado de una combinación de
enfisema, bronquitis crónica,
cardiopatías y otros cánceres entre los que se encuentran el de boca, laringe, esófago, páncreas, vejiga y riñón.
Un largo camino de humo
Fumar tabaco produce un enorme impacto en el aparato respiratorio. A medida que se inhala el humo por la nariz, la tráquea y los bronquios, sustancias tóxicas como la
nicotina y el dióxido de azufre
paralizan los cilios que limitan internamente el tracto respiratorio. Un solo cigarrillo puede inactivarlos durante una hora. Debido a que la función de estos cilios es eliminar las partículas inhaladas, al fumar, esta acción se bloquea.
La parte visible del humo del cigarrillo consta de miles de millones de partículas microscópicas de carbono. Adheridas a estas partículas se encuentran sustancias tóxicas, de las cuales una docena o más son
carcinógenas. Sin la protección que ofrecen los cilios, las partículas se adhieren a las paredes de las vías respiratorias o entran a los pulmones. En consecuencia, las áreas que entran en contacto con el humo son las que más riesgo presentan de desarrollar cáncer.
El humo del cigarrillo también impide el funcionamiento normal de los
macrófagos que defienden al aparato respiratorio de partículas extrañas y bacterias.
El resultado es que entran más bacterias, más polvo y más partículas de humo a los pulmones.
Como respuesta a esta irritación causada por el humo del cigarrillo, el aparato respiratorio incrementa la producción de moco, intentando capturar la gran cantidad de partículas extrañas que se van incorporando. Hay que recordar que como los cilios no funcionan esto no se logra, el moco se acumula y obstruye todas las vías aéreas, lo que produce tos como un intento de expulsar ese
moco.
Las partículas de humo acumuladas en los pulmones se asientan en las paredes delgadas de los
alvéolos, al ser estas superficies húmedas, hacen que las partículas se fijen cada vez más. Al cabo de los años, los pulmones del fumador van tomando aspecto negro, debido a la gran acumulación de partículas. Mientras tanto, el contacto permanente de estas sustancias con los tejidos va incrementando la posibilidad de contraer cáncer.
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