Presidentes Argentinos

 

PERÍODO

 

PRESIDENTE Y VICE

 

PARTIDO POLÍTICO

Causas de su ascenso o destitución


Fotografía

GOBIERNO DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

 

1852

Justo José de Urquiza

(Director Provisorio)

 

Generación Romántica

 

1854

Justo José de Urquiza

Salvador María del Carril

1860

Santiago Derqui

Juan E. Pedernera

GOBIERNO NACIONAL

 

1862-1868

Bartolomé Mitre

Marcos Paz

Partido Liberal

Porteño

 

1869-1874

Domingo F.Sarmiento

Adolfo Alsina

Partido Liberal

Porteño

 

1874-1880

Nicolás Avellaneda

Mariano Acosta

Partido Autonomista Nacional

 

1880-1886

Julio Argentino Rocca

Partido Autonomista Nacional

 

1886-1890

Juárez Celman

Carlos Pellegrini

Partido Autonomista Nacional

 

1890-1892

Carlos Pellegrini

Julio Argentino Rocca

Partido Autonomista Nacional

 

1892-1895

Luis Sáenz Peña

José Evaristo Uriburu

Partido Autonomista Nacional

Asunción por Acuerdo Político

1895-1898

José Evaristo Uriburu

Partido Autonomista Nacional

Renuncia de Sáenz Peña

1898-1904

Julio Argentino Rocca

Norberto Quimo Costa

Partido Autonomista Nacional

 

1904-1909

Manuel Quintana

José Figueroa Alcorta

Partido Autonomista Nacional

Asumen por Convención de Notables

1906-1910

José Figueroa Alcorta

Partido Autonomista Nacional

Fallecimiento de Quintana en 1906

1910-1914

Roque Sáenz Peña

Victorino de la Plaza

Unión Nacional

 

1914-1916

Victorino de la Plaza

Unión Nacional

Fallecimiento de Sáenz Peña

1916-1922

Hipólito Irigoyen

Pelagio Luna

Unión Cívica Radical

 

1922-1928

Marcelo T. de Alvear Elpidio González

 

Unión Cívica Radical

 

1928-1930

Hipólito Irigoyen

Enrique Martínez

Unión Cívica Radical

 

1930-1932

José Félix Uriburu

Militar

 

1932-1938

Agustín P. Justo

Julio Argentino Rocca (h)

Concordancia

 

1938-1942

Roberto M. Ortiz

Ramón S. Castillo

Concordancia

 

1942-1943

Ramón Castillo

Concordancia

Fallecimiento de Ortiz (1942)

1943-1944

Pedro Pablo Ramírez

Militar: GOU

 

1944-1946

Edelmiro Farrel

Militar GOU

 

1946-1952

Juan D. Perón

J.Hortensio Quijano

Partido Laborista

1952-1955

Juan D. Perón

Alberto Teisaire

Partido Justicialista

Golpe militar

1955

Eduardo Lonardi

Isaac Rojas

Militar

 

1955-1958

Pedro E. Aramburu

Isaac Rojas

Militar

 

1958-1962

Arturo Frondizzi

Alejandro Gómez

Uniuón Cívica Radical Intransigente

Derrocado por Golpe militar

1962-1963

José María Guido

 

Acuerdo político

1963-1966

Arturo U. Illía

Carlos Perette

Unión Cívica Radical del Pueblo

Derrocado por Golpe militar

1966-1970

Juan Carlos Onganía

Militar

 

1970-1971

Roberto Marcelo Levingston

Militar

 

1971-1973

Alejandro A Lanusse

Militar

 

1973

Héctor J. Cámpora

Vicente Solano Lima

Frente Justicilista de Liberación (FREJULI)

Renuncia

1973

Raúl A. Lastiri

Presidente Diputados

Llamado a elecciones

1973-1974

Juan Domingo Perón

María E. Martínez de Perón

Partido Justicialista

Muerte de Perón (1974)

1974-1976

María Estela Martínez de Perón

Partido Justicialista

Destitución por

Golpe militar

1976-1981

Jorge R. Videla

Militar

Nombramiento por Junta Militar




1981

Roberto E. Viola

Militar

1981-1982

Leopoldo F. Galtieri

Militar

1982-1983

Reynaldo Bignone

Militar

1983-1989

Raúl Alfonsín

Víctor Martínez

Unión Cívica Radical

 

1989-1994

Carlos Saúl Menem

Eduardo Dualde (renuncia)

Partido Justicialista

Asunción anticipada 

1994-1999

Carlos Menem

Carlos Ruckauft

Partido justicialista

Reelección

1999-2000

Fernando de la Rúa

Carlos Alvarez (renuncia)

Alianza UCR-Frepaso

 

 

 

 

 

 

HIPÓLITO YRIGOYEN

Situación nacional.

La Ley Electoral de 1912

Algunos sectores de los miembros de la clase gobernante comenzaron a pensar en llevar a cabo una reforma electoral, debido a que la presión de la oposición al gobierno era cada vez mayor.

 

En 1912 se sancionó una nueva ley electoral, conocida como Ley Sáenz Peña, que establecía el sufragio secreto y obligatorio para todos los varones de nacionalidad argentina. Era secreto, porque el votante entraba solo a una habitación, donde elegía la boleta con los candidatos de su preferencia y la ponía en un sobre. Después salía y depositaba el sobre, cerrado, en una urna.

Para evitar el fraude se elaboró un padrón electoral, o sea, una lista de ciudadanos en condiciones de votar, y se comenzó a controlar en cada mesa electoral si el nombre y apellido que figuraba en el documento del votante coincidía con el del padrón.

En 1916, cuando se aplicó por primera vez la nueva ley electoral para elegir al presidente, triunfó el máximo dirigente del radicalismo, Hipólito Yrigoyen

El radicalismo al poder.

En el período que va de 1916 a 1930, los presidentes fueron radicales. Hipólito Yrigoyen ocupó el cargo entre 1916 y 1922, siendo sucedido por Marcelo T. de Alvear. Yrigoyen fue reelecto en 1928, pero no llegó a cumplir los seis años de mandato. Fue derrocado en 1930 por un golpe de Estado, que permitió a los conservadores recuperar el poder que les negaban las urnas.

Los radicales debieron gobernar con la oposición de los conservadores y los socialistas, que tenían peso en el poder legislativo. A fin de evitar el predominio de los conservadores en el Interior, el presidente Yrigoyen continuó con la vieja práctica de intervenir las provincias opositoras.

Yrigoyen asumió la presidencia cuando las principales potencias mundiales se encontraban sumergidas en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La guerra ocasionaba perjuicios para la economía argentina, porque los productos manufacturados europeos comenzaron a escasear y los países beligerantes disminuyeron la compra de productos agropecuarios argentinos. La situación se vio agravada por el aumento del desempleo y la baja de los salarios, que ocasionaron importantes conflictos con los trabajadores. Concluida la guerra, la economía inició su recuperación, gracias al aumento de las exportaciones. De este modo, comenzó un período de prosperidad económica y tranquilidad social, que coincidió con la presidencia de Alvear.

Debido al creciente desarrollo de la industria automotriz y a la aparición de nuevas maquinarias, el petróleo y sus derivados fueron desplazando al carbón como principal fuente de energía. Durante los gobiernos radicales, el Estado se lanzó a la explotación de los recursos petroleros del país a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Una refinería de petróleo fue construida en La Plata, con el propósito de abastecer de combustible al país. También empresas extranjeras, especialmente estadounidenses, explotaron este recurso.

En la Argentina comenzó a plantearse un fuerte debate sobre quién debía controlar la explotación del petróleo. Algunos querían dar participación a las empresas extranjeras y otros querían nacionalizar su explotación, es decir, dejarla en manos exclusivas del Estado. El debate pasó al terreno de la propaganda política y acentúo los sentimientos antinorteamericanos. Yrigoyen prometió que todos los argentinos serían dueños del petróleo que se encontraba en el subsuelo nacional. Esta promesa dio sus frutos cuando ganó las elecciones presidenciales por el 57% de los votos.

 

 

 

JUAN DOMINGO PERÓN

Situación mundial

LOS CAMBIOS EN LA ECONOMÍA. El Estado de Bienestar

La profunda crisis desatada en 1929 y la difícil situación en que se encontraba gran parte de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, llevaron a muchas personas a repensar el papel del Estado en las sociedades capitalistas. Cobró fuerza, especialmente en Europa, la idea de que el Estado debía intervenir en la economía para garantizar el empleo, asegurar condiciones dignas de vida y evitar los descalabros financieros.

En el ámbito de las finanzas se fueron creando organismos estatales de control y los bancos centrales, que fijaron la cantidad de billetes que se podía emitir en un país, el valor de la moneda nacional respecto de la extranjera y la cantidad mínima de dinero que debían tener los bancos privados para funcionar. Estas medidas buscaban evitar la pérdida de valor de la moneda y la quiebra de bancos.

A fin de proteger sus industrias y sus producciones agropecuarias, los Estados cargaron con altos impuestos a los productos que competían con los creados en sus propios países. A su vez, otorgaron subsidios o eximieron de impuestos a aquellas actividades económicas que tenían intenciones de desarrollar. En otras palabras, las políticas de la primera mitad del siglo XIX, que favorecían el libre comercio, fueron reemplazadas por las actitudes proteccionistas v defensoras de las economías nacionales.

Tras la crisis de 1929, se difundió la opinión de que el Estado mismo tenía que generar empleo, para que más gente (sobre todo la desocupada) pudiera comprar más cosas y, de esa forma, la industria, el campo y el comercio estuviesen siempre activos. En ese sentido, muchos Estados ocuparon trabajadores en la construcción de obras públicas como caminos, diques, puentes y hospitales. También fue frecuente la intervención del Estado para lograr acuerdos entre empresarios y sindicatos respecto del valor de los salarios y las condiciones de trabajo.

La idea de que el Estado debía intervenir en cl mejoramiento de la calidad de vida, especialmente en el caso de los sectores sociales con ingresos más bajos, se hizo más fuerte a medida que avanzaba el siglo. Surgieron así los sistemas de jubilaciones y pensiones, la protección estatal de la salud de las personas, los seguros de desempleo que garantizaban un salario mensual a las personas sin trabajo y los créditos baratos para comprar viviendas. Este tipo de Estado, que buscaba asegurar ciertas condiciones de vida mínimas para los ciudadanos, desde "la cuna hasta la tumba", fue conocido como Estado de Bienestar.

Con el Estado de Bienestar creció enormemente el número de empleados públicos. Para hacer frente a estos nuevos gastos los Estados aumentaron los los impuestos, particularmente a los sectores de mayores ingresos. La consolidación del Estado de Bienestar coincidió con la prosperidad económica que vivió el mundo en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En esas décadas de bonanza económica los salarios crecieron, la gente pudo comprar más productos y muchos lograron, adquirir bienes que antes eran de lujo, como los automóviles. Pero a principios de los 80, cuando la situación de la economía dejó de ser tan próspera, hubo quienes comenzaron a atribuir a la intervención estatal y a los' gastos del Estado de Bienestar, la causa de la declinación.

 

Situación nacional.

La economía argentina de 1930-1945

Luego de la crisis de 1929, los países industriales se habían hecho proteccionistas y los países cuyas economías dependían de la exportación de productos agropecuarios o mineros, como los latinoamericanos, comenzaron a tener dificultades. El principal comprador de nuestros productos, Inglaterra fue perdiendo su preponderancia en la región y, tras la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos la reemplazaron como potencia mundial. Este país tenía interés en nuestras exportaciones, pues era uno de los grandes productores de cereales y ganado bovino.

Mientras la riqueza que podía provenir de la producción agropecuaria encontró sus límites, la industria comenzaba a ofrecer la posibilidad de obtener mayores ganancias Por esa razón, los grandes propietarios rurales, que habían invertido también en la actividad industrial, aumentaron sus fortunas.

Como consecuencia de la crisis y del estallido de la Segunda Guerra Mundial, disminuyeron en la Argentina las importaciones de productos manufacturados. Así surgió una excepcional oportunidad para la industria local: producir en el país aquellos productos que antes se importaban y que eran demandados por la población. Entre 1930 y 1945, las empresas locales elaboraron productos de goma, textiles, electrodomésticos, farmacéuticos, químicos y maquinarias para el campo y la industria. Junto a las grandes industrias se fueron difundiendo las pequeñas y medianas empresas.

En la medida que las fábricas fueron incrementando su actividad, habitantes de zonas rurales se fueron trasladando a la ciudad en busca de mejores oportunidades de trabajo. Si bien la desocupación fue disminuyendo, no siempre resultaba sencillo para los recién llegados encontrar empleo, pues debían adaptarse a las modalidades del trabajo industrial, al cual no estaban acostumbrados.

 

1945-1955

Con la llegada del peronismo al poder, el Estado intervino fuertemente en la economía y se propuso controlar el ritmo y el rumbo de las actividades comerciales, bancarias, industriales y agropecuarias. A su vez el Estado, como nunca antes había sucedido, destinó una parte considerable de sus ingresos a la asistencia social, para satisfacer necesidades inmediatas de los sectores populares de la población. De esta manera, aparecieron en la Argentina los primeros síntomas del Estado de Bienestar.

Por esa época cobró auge la idea de que un país sólo podía conservar su verdadera autonomía y peso internacional, si el Estado mantenía en sus manos los medios de transporte y comunicación, los recursos energéticos y la industria pesada o siderúrgica. Con esa finalidad, el Estado nacionalizó (compró) empresas extranjeras, como los ferrocarriles ingleses y la compañía telefónica norteamericana, y creó otras nuevas como Agua y Energía, Gas del Estado, Aerolíneas Argentinas y una compañía marítima. También se crearon la primera gran industria siderúrgica (SOMISA), empresas químicas y fábricas de armamentos.

La industria, protegida por el Estado, se convirtió en la actividad más dinámica de la economía, aunque los recursos públicos seguirían dependiendo en gran medida de la exportación de productos agropecuarios. Pese al auge que experimentó en nuestro país la actividad industrial, las fábricas locales no renovaron su tecnología. Esto trajo inconvenientes, pues la falta de maquinarias modernas imposibilitaba elaborar productos de mejor calidad y a precios más bajos, que pudieran competir en el mercado internacional.

Aparece Perón en la escena nacional

Desde el inicio del golpe el coronel Juan Perón fue acrecentando su peso en el gobierno y cobrando popularidad. Desde la Secretaría de Trabajo, abrió el diálogo con los sindicalistas y otorgó beneficios al movimiento obrero como jubilaciones, vacaciones paga s, aguinaldo, indemnizaciones por accidentes de trabajo, salarios mínimos y convenios entre obreros y empresarios, garantizados por el Estado. Con ese procedimiento, Perón fue neutralizando la influencia de las corrientes de izquierda en los gremios y logró convertir a los sindicatos en su principal apoyo.

Mientras la oposición presionaba con multitudinarias manifestaciones por una vuelta a la democracia, una parte del ejército, desconfiando del acercamiento de Perón a los sindicatos, lo destituyó y dispuso su arresto. Temiendo perder los derechos sociales adquiridos, el 17 de octubre de 1945 una multitud, compuesta por trabajadores provenientes de los alrededores de Buenos Aires, se concentró en la Plaza de Mayo para pedir el regreso de Perón. El país comenzaba a dividirse en dos bandos opuestos: peronistas y antiperonistas.

 

El peronismo en el gobierno (1946-1955)

Primera presidencia.

En 1946 Perón triunfó sobre la Unión Democrática, en las primeras elecciones sin fraudes ni proscripciones que se producían desde 1930. Durante su paso por el gobierno, el peronismo produjo profundas transformaciones en la sociedad y en las maneras de hacer política, que en gran medida perdurarían en las décadas posteriores.

El movimiento peronista se fue formando con sectores políticos y sociales diversos: los sindicatos reunidos en la CGT, organizaciones femeninas y políticos provenientes de otros partidos (radicales, socialistas y conservadores). También, en sus inicios, contó con el apoyo del ejército y la Iglesia Católica. Este movimiento se organizó bajo la autoridad indiscutida de Perón, quien armonizaba las diferencias entre sus partidarios y fijaba el rumbo a seguir.

Con el peronismo se identificaron distintos sectores de la sociedad, especialmente los trabajadores y una parte importante de las mujeres argentinas, que vieron crecer sus derechos sociales y políticos. Los sectores populares mejoraron su nivel de vida. A su vez, muchos lograron acceder a beneficios y bienes que eran exclusivos de las clases media y alta como el turismo, las actividades deportivas y los artículos para el hogar. En ese sentido, los sectores populares sintieron que el Estado y el partido gobernante garantizaban su dignidad como personas frente al poder de las clases acomodadas.

Durante los primeros años de gobierno, la prosperidad económica permitió mejorar el bienestar de los asalariados, mediante la distribución de los ingresos del Estado. Paralelamente, Eva Perón, conocida popularmente como Evita, "la abanderada de los trabajadores" se dedicó a la asistencia social, a través de la fundación que llevaba su nombre. Su fundación contaba con fondos estatales y privados, y se abocó a múltiples iniciativas: la construcción de hogares para ancianos y huérfanos, hospitales y escuelas; la repartición de medicamentos, alimentos, juguetes, máquinas de coser; la organización de campeonatos deportivos infantiles, de viajes de turismo. Mientras el prestigio de Eva Perón crecía entre los pobres, la oposición creía que esa distribución de cosas y beneficios era una actitud demagógica de Perón para consolidar el apoyo de los sectores populares y perpetuarse en el poder.

En 1949 el peronismo logró sancionar una nueva constitución que reconocía los derechos sociales y permitía la reelección del presidente. En 1952 Perón fue reelecto por una abrumadora mayoría, hecho que desalentó cualquier esperanza opositora para cambiar con rapidez la situación política a través de las elecciones.

Con el transcurso del tiempo, el gobierno peronista fue tomando posturas autoritarias, como el reemplazo de los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces simpatizantes del partido oficial, el bloqueo de los debates en el Congreso, la limitación de la libertad de prensa y de expresión, y, finalmente, la persecución encarcelamiento de los opositores.

Segunda presidencia

Durante la segunda presidencia de Perón, la situación económica empeoró y el régimen endureció su actitud con la oposición. Antiguos aliados del peronismo, entre ellos miembros de la Iglesia y las Fuerzas Armadas, se distanciaron del gobierno. A su vez, con la muerte de Eva Perón, el gobierno perdió su mejor propagandista entre los sectores populares.

La tensión entre peronistas y la oposición se acentuó, originándose una escalada de violencia en la que los adversarios políticos se convirtieron en enemigos. Así, grupos antiperonistas organizaron atentados terroristas, mientras partidarios del peronismo respondieron incendiando la Casa Radical, la Casa del Pueblo de los socialistas y el Jockey Club, donde se reunían los conservadores.

Algunos sectores de la Iglesia comenzaron a criticar abiertamente a Perón. Durante 1954, Perón se enfrentó a la Iglesia, suprimiendo la enseñanza religiosa en las escuelas y autorizando el divorcio. El enfrentamiento con la Iglesia repercutió desfavorablemente en las Fuerzas Armadas.

La violencia llegó a su extremo cuando aviones de la Armada bombardearon la Casa de Gobierno y la concentración popular que se había reunido en Plaza de Mayo para apoyar a Perón, ocasionando la muerte a trescientas personas. Como respuesta, grupos cercanos al gobierno incendiaron la Curia y varias iglesias de la ciudad de Buenos Aires.

La intolerancia de unos realimentaba la intolerancia de los otros. Finalmente, un golpe de Estado dirigido por el Ejército y la Marina, con el apoyo de los opositores al peronismo, derrocó al presidente, que comienza un largo exilio,

No obstante su derrocamiento, Perón seguirá influyendo en la política argentina, desde el exterior. Los años siguientes se caracterizarán por la alternancia de golpes militares y gobiernos civiles débiles.

La 'Revolución Libertadora'

Entre 1955 y 1958, el general Pedro Aramburu ejerció la presidencia. El nuevo gobierno se propuso borrar al peronismo de la vida nacional, y durante diecisiete años las Fuerzas Armadas evitaron su regreso al poder.

El golpe de Estado de 1955 fue llamado, por los que participaron en él, "Revolución Libertadora", porque se proponían reconstruir la libertad y la democracia, que consideraban perdidas durante los gobiernos peronistas. Sin embargo, el gobierno militar también se caracterizó por su intolerancia. Las nuevas autoridades disolvieron el Partido Peronista, encarcelaron a sus dirigentes políticos y gremiales, destituyeron a empleados públicos que habían adherido al régimen derrocado y designaron militares al frente de la CGT y de los sindicatos. El gobierno militar también controló los medios de comunicación, y se llegó a prohibir cualquier propaganda o mención favorable al peronismo.

Estas medidas profundizaron la división que había en la sociedad argentina y darán lugar a nuevos episodios violentos. En junio 1956, oficiales del ejército peronista se levantaron contra el e1 gobierno, que respondió fusilando a los jefes insurrectos y a un grupo de civiles.

La Constitución de 1949 fue derogada. En 1957 se llamó a una Convención Constituyente, que volvió a la Constitución de 1853, pero con la inclusión del artículo 14 bis, que enumeraba los derechos sociales de los trabajadores y garantizaba el derecho de huelga.

El peronismo fue proscripto por muchos años en Argentina.

 

La Unión Cívica Radical se dividió, por desacuerdos internos : La Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) , con Arturo Frondizi (llamados desarrollistas) y la Unión Cívica Radical del Pueblo, con Ricardo Balbín. Frondizi acercó al peronismo y prometió eliminar proscripción, a cambio de recibir su apoyo electoral. Asumió la presidencia de la Nación en 1958.

 

 

 

 

RICARDO ALFONSÍN

Restauración de la democracia. La sociedad vuelve a 'fundar' la democracia

 

El comienzo de la difusión de los crímenes cometidos en nuestro país por la dictadura militar, confrontó a la sociedad con el rostro oculto de una realidad que no había podido ni querido ver. De tanto sufrimiento nació una manera nueva de pensar la convivencia social y política, basada en la valorización del pluralismo, el respeto por las leyes y la libre expresión de los diferentes puntos de vista.

En ese clima, los partidos políticos empezaron a organizarse, surgieron nuevos dirigentes, y se fueron sumando a sus filas estudiantes, intelectuales, artistas.

El peronismo, que había ocupado el centro la escena en la vida política nacional entre 1945 y 1976, empezaba esta etapa sin la presencia su fundador, Juan Domingo Perón. Muchos dirigentes aspiraron a liderar esa fuerza política hasta entonces mayoritaria en el país. Sin embargo, la puja entre nuevos dirigentes, viejos caudillos provinciales y dirigentes sindicales, provocó desconfianza en un sector importante de sus antiguos seguidores.

En el radicalisrno, Raúl Alfonsín presentó un conjunto de propuestas, que atrajo a la mayoría de los ciudadanos: valorización de la democracia, defensa de los derechos humanos y una convocatoria abierta a la participación. Para la sociedad argentina era un reencuentro con principios básicos, a partir de los cuales podría volver a intentar la construcción de una sociedad democrática.

El radicalismo triunfó en las elecciones de 1983, seguido por el peronismo y por otras dos fuerzas políticas: el Partido Intransigente, que atrajo a sectores de izquierda, y la Unión de Centro Democrático (UCEDE), apoyada por los sectores liberales más tradicionales.

Sus iniciativas

El gobierno presidido por Raúl Alfonsín (1983-1989), se propuso dar gran importancia a las instituciones de la República, en particular al Congreso Nacional y al Poder Judicial, para empezar a vivir en un Estado de derecho conforme a las leyes elaboradas por los representantes libremente elegidos por el pueblo.

El gobierno de Raúl Alfonsín organizó la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas (CONADEP), presidida por el escritor Ernesto Sábato. Esta comisión, basada en miles de testimonios, que registraron 8960 casos de personas secuestradas y desaparecidas y 1900 muertos, elaboró un detallado informe, que se publicaría con el título de "Nunca Más".

Durante la presidencia de Raúl Alfonsín fueron juzgados los miembros de las Juntas Militares. También fueron juzgados los dirigentes de las organizaciones armadas (ERP y Montoneros).

Debido a que los juicios se extendían a muchos militares, se produjeron varios levantamientos contra el gobierno democrático, pero por primera vez los dirigentes de todos los partidos políticos, los dirigentes empresariales y los sindicales, firmaron el Acta de Compromiso Democrático, en la que se repudiaba la amenaza militar y reafirmaba la defensa de las instituciones en el apoyo total al gobierno elegido por el pueblo.

En 1987 se promulgó la Ley de Obediencia Debida, por la que sólo serían juzgados los oficiales a partir del rango de coronel. Poco después de asumir el presidente Menem, en el transcurso de 1990, se indultaría a todos los jefes militares y a todos los jefes guerrilleros que estaban presos.

Durante el gobierno de Alfonsín se debatió y se avanzó en una serie de cuestiones importantes: en el Congreso Pedagógico se trató de elaborar con variados sectores de la sociedad, algunos lineamentos generales para reformar la educación; se reorganizaron las universidades nacionales aprobaron, entre otras, la ley de divorcio y la de la patria potestad compartida por la madre y el padre.

En el plano internacional, se vinculó nuevamente el país a la comunidad internacional, a través de acciones concretas que demostraban el respeto por las leyes y la disposición al debate libre de los problemas. Además, solucionó pacíficamente el problema pendiente con Chile por el canal de Beagle: el gobierno llevó a cabo un referéndum. En el caso Malvinas, se retomó la política de buscar aliados en el ámbito internacional, para reclamar ante las Naciones Unidas el tratamiento del tema de la soberanía argentina en las islas.

 

Problemas y limitaciones

Un cambio grande venía ocurriendo en lo económico y en lo social. Muchas empresas habían quebrado y otras se encontraban en condiciones muy precarias. Entre 1984 y 1988, la CGT organizó trece paros generales. Pero las huelgas no tenían los mismos efectos que antes, es decir, cuando los empresas estaban en condiciones de producir mucho y no querían tener pérdidas ocasionadas por los paros, llegaban a acuerdos que tenían en cuenta las demandas de los obreros. Luego, en la época, en que la producción estaba estancada y seguía con una tendencia a disminuir, las condiciones de diálogo no mejoraban.

Entre los sectores populares disminuyó el número de obreros y aumentó el de trabajadores que hacían cualquier trabajo temporario por cuenta propia o, directamente, estaban la mayor parte del tiempo desocupados. En los sectores de clases media y alta también se registraron cambios. Las diferencias se hicieron cada vez más notables entre los que llevaban una de vida muy opulenta, desempeñando funciones gerenciales, y los que cada vez tenían más dificultad para pagar los impuestos, alquileres o una obra social para atender su salud.

Ni los radicales, ni las demás fuerzas políticas lograban analizar los cambios que estaban dando en el país y en el mundo: seguían sosteniendo la posibilidad del Estado de Bienestar, en un país que tenía la industria en profunda crisis económica y social y una escasa posibilidad de contar con recursos para mantener una gran cantidad de servicios.

El gobierno propuso una serie de medidas a través del Plan Austral, y luego el Plan Primavera, que durante un tiempo controlaron la inflación (devalorización de la moneda, aumento de precios, disminución del poder adquisitivo del salario). Pero finalmente, la caída de los precios internacionales de los cereales, que perjudicó a los productores del agro y al gobierno, la escasez de reservas de dólares para sostener el tipo de cambio, la agudización de los reclamo la CGT y de los empresarios, incidieron para devaluar más la moneda (el austral), hasta que el gobierno perdió el control de la situación y sobrevino la hiperinflación.

 

El valor de la moneda disminuía a velocidad tal que los sueldos no alcanzaban para cubrir las necesidades mínimas. Desesperados, los sectores más humildes se lanzaron a asaltar supermercados para conseguir alimentos, lo que generó un caos social y descontrol por parte de la dirigencia política.

En las elecciones presidenciales de mayo de 1989 el peronisrno triunfó, presentando como candidato a presidente a Carlos Saúl Menem, ex Gobernador de la provincia de La Rioja

Debido a la gravedad de la situación económica y social imperante y a la falta de gobernabilidad, el Presidente Raúl Alfonsín debió adelantar la entrega del poder al Presidente electo.

 

 

 

CARLOS SAÚL MENEM

Un nuevo rumbo.

Plan de convertibilidad y estabilidad monetaria.

Carlos Menem (1989-1995) llegó al gobierno nacional sosteniendo la idea, muy ligada al Peronismo, de seguir orientaciones económicas basadas en el modelo del Estado de Bienestar. Pero luego del rebrote de un nuevo pico hiperinflacionario, se cambió de perspectiva bajo la de una visión liberal, y se iniciaron una serie de reformas muy profundas, en medio de las cuales estamos viviendo.

A partir de que Domingo Cavallo asume el Ministerio de Economía en 1991, el gobierno aceptó la idea, que circulaba en el mundo desde los años setenta, de darle relevancia a redefinir el modo de inserción del país en la economía mundial y a reformar la estructura del Estado.

Se liberaron los precios, se abrió la exportación de productos extranjeros y se dejó de proteger la industria, salvo la ligada a la producción de automotores. Estas medidas acentuaron la presencia de pocas empresas muy grandes, generalmente internacionales, y la eliminación de las pequeñas y medianas empresas, continuando una tendencia que viene manifestándose desde mediados de la década de 1970.

Por ley del Congreso se estableció la paridad entre el peso y el dólar: un peso, un dólar. Esa paridad se garantizó a través del Banco Central, y se prohibió ernitir dinero sin respaldo. Esa legislación fue un modo do comprometer a los sectores políticos y económicos a mantener una moneda estable.

La estructura del Estado se redujo con la privatización de las grandes empresas de servicios públicos (teléfonos, electricidad , agua corriente, Ferrocarriles, aviación, petroquímica).

En las relaciones internacionales, se estrecharon los vínculos con los Estados Unidos, y el país empezó a enviar tropas para cooperar con las fuerzas militares de las Naciones Unidas, en sus intervenciones en el mundo.

El 26 de abril de 1991, los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay firmaron el Tratado del Mercado Común del Cono Sur (Mercosur) que beneficia a toda la región. Está en funciones desde el 1º de enero de 1995.

 

La renovación de la Constitución Nacional

Desde la presidencia de Raúl Alfonsín se consideraba la posibilidad de llevar a cabo una reforma constitucional, que adecuara el texto de 1853 a las necesidades de una sociedad democrática actual. Las dificultades que se multiplicaron en la última etapa del gobierno radical, impidieron la concreción de las iniciativas reformistas. A fines de 1993, el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical acordaron la reforma de la Constitución Nacional por el llamado "Pacto de Olivos", entre Alfonsín y Menem.

En abril de 1994, con la participación de todos los partidos políticos, se eligieron diputados constituyentes, que durante los cuatro meses siguientes debatieron e introdujeron modificaciones al texto constitucional.

Uno de los cambios fue el que estableció la posibilidad de reelección del presidente y el vicepresidente de la Nación, por un período consecutivo. Cada período de gobierno se fijó en cuatro años de duración. Su aprobación posibilitó la reelección de Carlos Menem para el período 1995 - 1999.

Además hubo otras importantes disposiciones que se incorporaron:

Inhabilitación a perpetuidad para ocupar cargos públicos, juicio y exclusión de los beneficios del indulto y la conmutación de penas para todos que participen, en el futuro, de golpes de Estado.

Creación del cargo de jefe del gabinete de ministros. Dividiendo las funciones entre jefe de Estado y jefe de gobierno, se procura atenuar la tradición presidencialista (concentración del poder en el presidente) que tiene la República Argentina.

Limitación de los decretos de necesidad y urgencia, que dependían de la iniciativa del presidente, para fortalecer la función legislativa del Congreso Nacional.

Creación del Consejo de la Magistratura: organismo para la selección de jueces, que tendría el Propósito de garantizar la independencia del Poder Judicial.

Elección directa del intendente de la Ciudad de Buenos Aires, hasta entonces designado por el presidente de la Nación.

Inclusión de mecanismos de democracia semidirecta y afirmación de los derechos sociales, agregando cláusulas referidas a los derechos de los consumidores, de los usuarios de servicios públicos y a la protección del medio ambiente.

Reconocimiento de jerarquía constitucional a algunos tratados firmados por nuestro país con organismos internacionales u otros países, lo que los eleva a leyes fundamentales de la Nación. Entre ellos se encuentran la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención contra la Tortura, la Convención para la prevención y la sanción del delito de Genocidio, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención de Eliminación de las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Los cambios de los últimos años van definiendo el perfil de una sociedad diferente a la que existía hace unos veinte años. Evaluarlos y debatir sobre ellos, forma parte de la actual formación de los ciudadanos y de la incidencia que estos cambios tengan sobre las generaciones futuras.